Ventajas de los espacios flexibles

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espacios flexibles

Las oficinas flexibles tienen mucho en común con las oficinas abiertas. Comparten un ideal común, el del trabajo flexible, aquel en que las jerarquías se desdibujan y, sobre todo, se huye de los corsés del tiempo. En los espacios de trabajo flexibles, como en una canción de Franco Battiato, los conceptos de tiempo y del espacio se relativizan, todo ello en aras de una mayor productividad y motivación, aspecto este que sí se mantiene estable.

La responsabilidad y el compromiso del trabajador de la oficina flexible es un factor clave en el diseño de estos espacios labores, de los que hay antecedentes ya en la Nueva York de los años veinte del pasado siglo. Estructuras más diáfanas, lejos del tabique cuadriculado, que posibilitan nuevas relaciones laborales, entendiendo el trabajo más como una vocación que una obligación.

 

Hacia un trabajo más flexible

Porque la pandemia por coronavirus, y su consiguiente confinamiento, ya nos demostró que nuevas formas de trabajo eran posibles. Nuevas posibilidades y combinaciones para combinar aspectos clave en la motivación del trabajador: más libertad de horarios y facilidades para conciliar trabajo, ocio y familia.

Y la comodidad de poder eludir, los días que así se proceda, los desplazamientos a la oficina, con la aparejada inversión en tiempo, dinero y las molestias propias de tomar el vehículo propio o el transporte público. Son las ventajas del teletrabajo ligadas a la oficina flexible, más en sintonía con esa intermitencia presencial, y que también se libera del concepto de puesto fijo.

oficina flexible

 

Un espacio (flexible) para todos

Porque las oficinas abiertas y flexibles prescinden de esa idea quizá anticuada del despacho unipersonal, incluso del puesto fijo de cada cual. Si bien habrá quien juzgue como práctica esta apuesta por la movilidad, es cierto que, en un entorno tecnológico cada vez más poblado por dispositivos ligeros y portátiles, la cuestión del puesto fijo se torna cada vez más obsoleta.

Como también empieza a verse como unas prácticas del pasado el hecho de tener que ‘fichar’ para llegar a la oficina. Es decir, contar con horarios fijos y rutinarios, que impiden enfrentarse y lidiar con los imprevistos que surgen en el día, más cuando se tiene familia.

 

Ventajas de los horarios flexibles

Y es que cada vez son más las empresas que se acogen a esta libertad de horarios propias de las oficinas flexibles. Entre las ventajas que señalan diversos estudios, se encuentran algunas tan importantes como la de que es beneficiosa para la salud mental. Permite al trabajador organizar su trabajo en función de su vida, y no al revés, gozando de más recursos para actuar según las circunstancias.

Además, las oficinas flexibles generan una sensación de libertad que les hace sentirse ‘jefes de sí mismos’, lo cual redundará en un mayor compromiso con sus tareas y con la empresa en sí. Eso siempre que hablemos de perfiles honestos, responsables y maduros como para no caer en las tentaciones de la picaresca y el absentismo.

Por eso, es fundamental construir un equipo cómplice y preparado para asumir y participar en los retos de las nuevas formas de trabajo. Capaces de asumir una filosofía innovadora y con su puntito de riesgo, con total motivación. Algo que encaja con la visión flexible y de futuro que tenemos en Kudos. ¿Aún no has venido a vernos?